8-Álex Calvo
Llevaba un rato en el campo y se le presentó su primera oportunidad en el fútbol de mayores. Aquello parecía más un meteorito caído del cielo que un balón en condiciones de ser jugado, pero a él no le importó: lo controló a la primera de una manera prodigiosa y lo puso a su disposición.
Estaba en la banda izquierda, a la mediación del campo rival.
Decidió avanzar. A pesar de la felpa, su melena ondeaba al viento. Cuando se plantó en el área, dos defensas curtidos le salieron al paso.
Los retó: uno por aquí, y el otro por allí. Con relativa facilidad se vio solo ante el portero. Y lo batió de un disparo decidido que pasó por entre sus piernas.
Corrió a abrazarlo efusivamente un hombre que, cuando él todavía no había nacido, ya llevaba treinta goles marcados entre Primera y Segunda División.
Álex Calvo no es el primer caso de un canterano malaguista que irrumpe de esta forma, pero en una temporada tan triste como esta supuso ayer una enorme alegría.
Encarna la esperanza.

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