Un periodista dice que N'Diaye lleva siete meses restando, que no entiende cómo Pellicer llega y lo pone titular, que por fin es suplente y que espera que no juegue más, porque da vergüenza y que nada más que hay que verlo de perfil, que cada minuto que esté en el campo es regalado.
A la semana siguiente, después de que N'Diaye tuviera que ser hospitalizado de urgencia, el periodista que permitió a ese otro periodista decir esas cosas asegura que aquí, antes que futbolistas, todos somos personas, y que espera que se recupere lo antes posible.
No sé si mi conclusión es errónea, pero es la que saco: tiene que ocurrir una desgracia que acabe con un futbolista en el hospital de urgencia para que, de repente, algunos se den cuenta de que los futbolistas son personas.
Pues sí. Los futbolistas son personas y las personas cometemos errores.
Hace unas semanas, Fran Sol habló en la radio sobre las críticas que están recibiendo. Concretamente dijo que entiende que si falla dos goles cantados le critiquen por ello, pero que decirle "qué malo eres" o "eres un desastre" no les ayuda en nada.
Esta secuencia se reproducía en un tuit cuyas respuestas, en su inmensa mayoría, suscitaron precisamente ese segundo tipo de reacciones, con una mayor intensidad si cabe.
Cuesta entender la normalidad con que se ven determinados comportamientos absolutamente irrespetuosos. "Les va en el sueldo", dicen algunos.
Yo me alegré mucho cuando supe que Fran Sol hacía esas declaraciones. Es necesario decir este tipo de cosas. Se precisa un poco de cordura. Se tiene que saber que hay sensatez en todos los ámbitos. También en el fútbol.
Porque ya no solo son los aficionados. Es moneda común también entre muchos periodistas que se dan cita en programas de diferentes medios.
No recuerdo las palabras exactas, pero no hace mucho, otro dijo algo así como que cuando fallas un partido, y otro, y otro, a lo mejor no es que las cosas no te estén saliendo, sino que eres más malo de lo que pensabas.
Yo me quedé perplejo cuando lo escuché.
Había varios periodistas hablando junto a este, de hecho, y lo que allí ocurría tenía muy pocas diferencias con una grada o barra de bar de exaltados comentando un partido. Acabé quitándolo mucho antes de que terminara, sintiendo dolor y una profunda pena por asistir a algo que no entiendo.
Porque entiendo mucho más una mala racha de resultados que pueda llevarte incluso a un descenso (es fútbol) que el hecho de que esa mala racha de resultados provoque este tipo de comportamientos y que se piense con toda naturalidad que simplemente una mala racha de resultados pueda llegar a justificarlos.
Antes estas cosas eran aisladas y tenían escasa repercusión. Eran incluso condenadas de manera más o menos general.
Ahora, sin embargo, están a la orden del día y los menos somos los que no las compartimos y ni siquiera las entendemos.